EDITORIAL


Empatía, pezuñas y estrés calórico


  

En el mes de abril observé el proceso de vacunación contra COVID-19 a adultos mayores en el Estado de México. El acceso a las instalaciones implicaba una caminata de unos 800 metros, y además había un tramo ascendente. Los jóvenes que daban las indicaciones nos indicaron que la entrada estaba un poco más adelante. Sí, se alcanzaba a ver, pero debías dar un rodeo para llegar. Lo hicimos sin problemas, pero estaba muy claro que el encargado de la logística no se había “puesto en los zapatos” de alguien mayor.

  Esa situación me hizo pensar en cómo a veces no somos capaces de imaginar lo que significa ser una vaca. Su estilo de vida gira alrededor de la gestación y el ordeño. La suma de las dimensiones de sus cuatro suelas es apenas un 20% mayor que el área de unos pies humanos de 28 cm, mientras que su peso es 8 veces mayor. ¡Imagínese caminar todo el día de puntillas! Luego llega a donde debe descansar y no hay sombra, la cama está llena de charcos o, en el mejor de los casos, húmeda. ¿Se sentiría estresado?

  Existe una prueba que se ha recomendado en varios de nuestros artículos y es la “prueba de la rodilla”. Consiste en dejarse caer de rodillas en la cama del corral. La experiencia no debe ser dolorosa y las rodillas no deben quedar húmedas. Una cama limpia y seca es el sueño de toda vaca, recuerde, va a todas partes cargando un peso enorme sobre unas patas muy pequeñas, comparadas con sus dimensiones.

  La segunda parte de este ejercicio de empatía es el estrés calórico. Las vacas no pueden sudar o disipar el calor, por lo que se encuentran mejor a temperaturas entre 4 y 9º C. Para el ser humano podríamos situar la temperatura de confort alrededor de los 20º C, con variaciones entre individuos y culturas. Pero, para redondear, estamos hablando de unos 10 grados de diferencia. Entonces, para ponernos en el lugar de las vacas, tendríamos que sumar al menos 10 grados a la temperatura ambiental. De modo que cuando usted empieza a usar manga corta... ¡para la vaca ya son 30 grados! ¿Verdad que a esa temperatura le gustaría sombra, aire y una bebida refrescante?

  Practique la empatía con sus vacas, ellas se lo agradecerán con mejor salud y más leche.


Redacción Hoard’s Dairyman



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