EDITORIAL


Las vacas pueden ser la solución para el cambio climático


  

La marcha de la energía renovable continúa avanzando hacia adelante, tanto en Norteamérica como en Europa. Mientras que los vientos vienen y van, las nubes obstaculizan los paneles solares y el agua en las presas tiene sus altibajos, las vacas continúan trabajando todos los días. Ese funcionamiento constante de las vacas es una de las muchas razones por las que algunas empresas de energía renovable se están interesando en los establos.
  Los proyectos de gas natural renovable, más comúnmente llamado biogás, se han vuelto prioritarios. No solamente aprovechan el metano y carbono destinado previamente a la atmósfera, los gases capturados hacen más limpia la energía de los vehículos que operan con gas natural. Además, el gas natural es más versátil que la electricidad porque no depende de la red local.
  Embarcarse en un proyecto de producción de biogás requiere estudio cuidadoso. La experiencia requerida para dirigir un establo es muy diferente al talento necesario para operar un digestor. Igualmente importante, la inversión para instalar un digestor puede ser tan grande como para un establo completo. Por esa razón, muchos productores de leche que se han embarcado en este proyecto, formaron una sociedad con desarrolladores que tienen conexiones y equipos de ingenieros expertos.
  Los incentivos para producir energía verde son reales. En California, el mercado de gasolina reducida en carbono es el mejor establecido en el mundo. Oregón y Washington también avanzan en este proyecto.
  Mientras que la Unidad Térmica Británica (BTU, por sus siglas en inglés) del gas natural puede recibir 3 dólares, los incentivos para la gasolina reducida en carbono en California alcanzan los 95 dólares. Una vaca lechera produce 21 millones de BTU por año. Sin embargo, hay un tope en la disponibilidad de respaldo financiero.
  Los digestores operan más eficientemente en establos lecheros grandes. Sin embargo, se puede hacer de forma conjunta, por ejemplo, con la materia orgánica proveniente de residuos de comida de negocios grandes. El sustrato restante de los digestores ha reducido los costos de fertilizante para muchos productores y se consigue la recuperación del fósforo del estiércol.
  Al igual que si fuera una planta procesadora, los digestores requieren mucha planeación, recursos financieros y empleados altamente cualificados. Sin embargo, vale la pena el esfuerzo.
  La Unión Europea ha comprometido el 20% del presupuesto para agricultura durante los próximos 6 años, para la protección del medio ambiente. Estados Unidos se está encaminando hacia un compromiso similar. Un experto predijo, algún día, la energía verde de los digestores podría generar utilidades mayores que la producción de leche en sí misma.


Redacción Hoard’s Dairyman



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