EDITORIAL

Las pilas auto recargables son el futuro
por Dr. Abelardo Martínez, D.V.M., Ph.D.

  Hoy me entregaron mi primera camioneta híbrida. Confieso que creía que la pila del componente eléctrico se cargaba directamente a la corriente eléctrica, pero no es así. Lo más sorprendente es que estos vehículos no utilizan energía de fuentes externas, sino que es el mismo mecanismo del automóvil el que recarga la pila, de modo que no contaminan, no usan combustibles fósiles ni ningún otro tipo de energía.
  Me quedé pensando en las aplicaciones a futuro que tendrá esta tecnología en la industria lechera porque, desde luego que, en el futuro vendrán pilas recargables con mayor capacidad, para poder impulsar maquinaria mucho más complicada, como la de los carros mezcladores de raciones integrales, los tractores, las palas mecánicas, los camiones para transporte forraje e insumos y hasta los tanques de leche que la llevan a las plantas pasteurizadoras.
  En el mundo del futuro cercano, tal vez en no más de 10 o 15 años desaparecerá el consumo de combustibles fósiles para agricultura y para la industria automotriz en general. En el futuro, desaparecerá la contaminación no sólo en las grandes ciudades, sino también en el campo y en especial en la industria lechera. Las pilas de mayor capacidad serán capaces de crear un mundo más limpio para las generaciones futuras.
  Los autos eléctricos son la primera oleada de las nuevas tecnologías que le esperan a todas las actividades humanas. La capacidad de que un motor se recargue automáticamente, es una ventaja que ni en las películas futuristas o libros de ciencia ficción predijeron. El impacto va a ser tremendo y va a transformar a la sociedad humana, a la industria y, desde luego a la producción de leche.
  Pero regresando a nuestra industria, seguí pensando en otras aplicaciones que tendrán estas pilas auto recargables, como en el funcionamiento de la sala de ordeño, en los compresores de aire y en las bombas para riego agrícola. Hoy por hoy, las pilas son caras, pero se irán abaratando a medida que surjan nuevas y mejores pilas.
  Entonces pensé en el impacto político que tendrá esta revolución tecnológica en la industria petrolera y de carbón, ya que es previsible que, en pocos años, las refinerías de gasolina y la generación de energía eléctrica con plantas termoeléctricas desparecerán por completo.
  Es por eso que me resulta inexplicable que los gobiernos de extrema derecha, como el de Estados Unidos o de extrema izquierda, como el de México, se empeñen en invertir en la explotación de combustibles fósiles. En México, el gobierno planea construir una refinería que será obsoleta en menos de 10 años y en Estados Unidos, el presidente está dando todo su apoyo a los grandes consorcios petroleros.
  Los gobiernos extremistas sólo ven el futuro inmediato, para imponer sus intereses particulares a costa del patrimonio nacional.

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