HOARD'S DAIRYMAN
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EDITORIAL

La epigenética va a cambiar la forma de producir leche
por Dr. Abelardo Martínez, D.V.M., Ph.D.

  En el presente número de Hoard’s Dairyman en español aparece, en nuestra columna de Libreta de Apuntes, el resumen de una investigación realizada en la Universidad de Florida en donde se encontró que las vacas que sufren estrés calórico durante el periodo seco producen menos leche en la siguiente lactancia . . . pero eso no es todo. Lo más sorprendente es que su hija también producirá menos leche . . . pero todavía hay más: ¡También su nieta producirá menos leche!
  Esta menor producción de leche ocurrió a pesar de que tanto la hija como la nieta no sufrieron estrés calórico durante el periodo seco. Los autores atribuyen este fenómeno a un claro efecto epigenético que deberá ser investigado más a fondo.
  La lectura de este reporte me trajo a la mente una observación que hice hace algunos años, cuando atendía un establo de 2,400 vacas en el centro de México. Revisando el control de producción, me puse a examinar la genealogía de las vacas que daban más leche en el establo. Este ganadero importaba cada año unas 500 vaquillas preñadas de Wisconsin, en Estados Unidos. Encontré que el 75% de las vacas que producían más leche en el establo no eran las hembras importadas, sino la crías que venían gestando esas vaquillas.
  En aquel entonces, atribuí a la buena genética y a la adaptación al ambiente y al clima del centro de México la mayor producción de las hijas de las vaquillas importadas. La explicación me pareció totalmente lógica y tenía razón . . . pero sólo en parte. La investigación de Florida me ha venido a mostrar otro panorama completamente nuevo para la mayoría de nosotros. La nueva conclusión es que no sólo la genética y el ambiente en que fueron criadas las hijas de las vaquillas gestantes importadas influyó sobre su mayor producción de leche. Hay otro factor que fue determinante en ese fenómeno, o sea el ambiente en que fueron criadas la madre y la abuela de las hijas de las vaquillas importadas.
  La diferencia en producción en la investigación es contundente: ¡Más de 1,000 kilos en las primeras dos lactancias de la nieta de las vacas que sufrieron estrés calórico durante el periodo seco!
  No es la primera observación que se atribuye a la epigenética, se ha demostrado que las hijas de las vacas que sufren estrés calórico tienen menor desarrollo durante la lactancia, con más mortalidad. Es indudable que la epigenética va mucho más allá de lo que todos sospechamos. En realidad, sabemos poco sobre cómo se comportan los genes en diferentes ambientes. Sabemos que algunos factores externos “activan” o “desactivan” los genes e incluso conocemos los fenómenos bioquímicos por lo que ocurre esto. Pero a ciencia cierta desconocemos el alcance de la epigenética.

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