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La influenza aviar es la culpable de la enfermedad en Tejas

por Katelyn Allen


La misteriosa enfermedad que ha provocado disminución en producción de leche y rumia, así como leche anormal y otros síntomas secundarios, en el ganado ubicado en el cuadrante norte de Tejas, ha sido identificada como una cepa altamente patogénica de influenza aviar. Se le ha denominado HPAI, por sus siglas en inglés.

Los Departamentos de Agricultura de Tejas y Estados Unidos, así como el Servicio de Inspección de Salud trabajaron en esta situación tan confusa, que empezó a llamar la atención hace varias semanas. Las pruebas diagnósticas fueron inútiles en un primer momento. Se amplió el rango de análisis porque algunos establos también reportaron pájaros silvestres muertos en su propiedad. Actualmente, se cree que las aves migratorias son la fuente de la infección.

Un comunicado del comisionado de agricultura de Tejas, Sid Miller, dijo que tres establos de Tejas y uno de Kansas habían dado resultados positivos para la enfermedad. No se publicó el número de animales afectados.

“En esta etapa, no estamos preocupados por la seguridad del suministro de leche comercial y no está en riesgo la salud de los consumidores. Las pruebas no han encontrado cambios que indiquen la posible transmisión del virus a los humanos. Además, la pasteurización ha demostrado ser eficaz para la inactivación de bacterias y virus, como la influenza, en leche”.

También se confirmó la presencia de HPAI en una cabra de Minnesota que vivía en un establo donde la enfermedad se había detectado en pollos.

Además de la caída en producción de leche y del aspecto anormal, algunas vacas afectadas presentaron fiebre y otras también mostraron signos de mastitis clínica y neumonía. El comunicado de Miller manifestó que la reducción en producción de leche podría durar entre 7 y 10 días hasta que los síntomas desaparezcan.

En años recientes, la HPAI ha provocado un daño tremendo en la industria de pollo de engorda, en gran parte debido a la necesidad de control por eliminación en los sitios donde se ha detectado esta enfermedad extremadamente contagiosa. El Departamento de Agricultura no cree que sea el caso en esta situación.

“Al contrario de lo que ocurre en las aves, no creo que se deban eliminar vacas lecheras. Se espera que el ganado se recupere completamente”, concluyó Miller.

Los reportes iniciales indicaron que después de recuperarse de los síntomas clínicos de la enfermedad, algunas vacas volvieron a sus niveles previos de producción de leche, aunque no todas. Sin embargo, ha habido muy poca o ninguna mortalidad en relación a la enfermedad. Los síntomas se ven más frecuentemente en vacas de mayor edad, a mitad de la lactancia. No se han reportado casos en becerras, vaquillas o vacas secas.

El estado está recomendando que todos los establos en Tejas se adhieran a protocolos estrictos de bioseguridad, incluyendo acceso limitado al establo, desinfección de vehículos que llegan o salen de las instalaciones, aislamiento de los animales afectados y desecho de toda la leche contaminada. También se aconseja limpiar y desinfectar los bebederos, eliminando el agua que pudiera estar contaminada por aves acuáticas como patos y gansos.

La autora es editora asociada de Hoard’s Dairyman.


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