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Adapte las técnicas de enfriamiento a las becerras

por Maggie Gilles. Productora de leche de Kansas


En esta época del año, lo único que hay que hacer para comprender el estrés calórico es poner un pie afuera de casa. Aunque las vacas experimentan de forma distinta el estrés calórico y para ellas comienza a un menor índice de temperatura y humedad, no es difícil comprender por qué el enfriamiento mecánico es importante en los establos.

Muchas operaciones, incluso las que se encuentran en climas nórdicos, han adoptado medidas para abatir el estrés calórico en su hato en producción. Un podcast reciente de “Dairyland Initiative” exploró la importancia de mecanismos disponibles para enfriar también a los animales jóveners. “Las becerras pasan de un ambiente dentro del útero, donde están protegidas por la vaca y vienen a este mundo donde están intentando hacer funcionar su termorregulación” explicó Jimena Laporta, profesora asociada de la Universidad de Wisconsin. “Una de muchas concepciones erróneas es que las becerras no necesitan enfriamiento porque no generan calor, pero todavía son vulnerables, incluso si no están dando leche”.

¿Qué tan vulnerables?

Laporta citó investigaciones realizadas en becerras antes del destete que demostraron que el estrés por calor comienza alrededor de un índice de temperatura y humedad (ITH) de 65 a 69. Los signos más comunes de estrés calórico, observados en las becerras, fueron aumento en frecuencia respiratoria y temperatura rectal.

“Las becerras pueden acumular calor a lo largo del día”, detalló Laporta. “Pueden incrementar su frecuencia respiratoria en 25 respiraciones por minuto y su temperatura rectal hasta en 1.1ºC durante el día”.

Todo este calor puede afectar el crecimiento, el consumo de alimento y aumentar el riesgo de enfermedades y problemas de bienestar.

“El objetivo es devolver a las becerras a un estado de termoneutralidad, para que no tengan que destinar recursos a la termorregulación y puedan emplearlos en el crecimiento y el desarrollo del sistema inmunológico”, explicó Laporta.

Manejo del calor

En becerras alojadas en grupo, el estrés calórico puede ser un poco más sencillo de manejar gracias al sistema común de ventilación abierta. Se pueden utilizar tubos de ventilación o enfriamiento mecánico, colocando ventiladores para todo el grupo.

Laporta señaló que la variedad de sistemas de alojamiento para becerras puede complicar las estrategias de enfriamiento. Por ejemplo, instalar ventiladores en casetas individuales puede ser difícil y, además, ruidoso. Sin embargo, su grupo está evaluando opciones de enfriamiento con tubos y ventiladores tanto para casetas como para alojamientos individuales. En sus estudios han encontrado que el enfriamiento de las becerras puede mejorar la calidad del aire, reducir la frecuencia respiratoria y disminuir la variación en la temperatura rectal durante el día. “Existen muchas maneras de evaluar si un sistema de mitigación del calor está funcionando en las becerras”, comentó. “Es importante observar su microambiente, que es el entorno que realmente está experimentando la becerra”.

Laporta recomienda recorrer el área de becerras y contar las respiraciones por minuto en el 10 % del grupo. Dependiendo de la región, indicó que entre 30 y 40 respiraciones por minuto es una señal de que las becerras empezarán a mostrar las consecuencias negativas del estrés calórico. “Determine si sus becerras están estresadas por calor o no, y después elabore un plan para atenderlo”, concluyó.

Para más consejos sobre crianza de becerras adquiera nuestro “Manual de Crianza de Becerras” del Dr. Abelardo Martínez


http://www.hoardsenespanol.com


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