La mentalidad detrás de la búsqueda de la longevidad de las vacas en los establos lecheros, es crear éxito con lo que se tiene. Recientemente, algunos productores están optando por mantener a las vacas en el hato por más tiempo, ya que los precios de vacas y vaquillas continúan aumentando. A medida que los costos de reemplazos siguen subiendo, la longevidad se ha convertido en un área clave para las operaciones lecheras.
La longevidad de la vaca se define como el tiempo que la vaca permanece en el hato, mientras que la vida productiva se refiere al tiempo transcurrido desde su primer parto hasta que sale del hato. A lo largo de los años, la cantidad de tiempo que una vaca permanece en el hato ha variado. En el seminario Pro-Dairy de la Universidad de Cornell, la veterinaria Kaitlyn Briggs compartió información sobre cómo lograr la longevidad de las vacas desde una perspectiva de manejo.
Si bien la longevidad de la vaca está influenciada por su desempeño y salud, la longevidad del hato se determina a través de las decisiones de reproducción y crianza de animales jóvenes. Aquí es donde entra en juego el factor de manejo. Enfocarse en los programas de reproducción y crianza de vaquillas, establece las bases para la permanencia de la vaca en el hato. Generalmente, los productores seleccionan y retienen vacas que maximizan la producción de leche, logran preñarse y presentan pocos o ningún problema de salud. “Con un número limitado de plazas en el hato, quieres tener las vacas más saludables y productivas”, señaló Briggs.
Las investigaciones han demostrado que, en Estados Unidos, las vacas permanecen en el establo un promedio de sólo 2.5 lactancias, un tiempo más corto en comparación con otros países, a pesar de que las vacas estadounidenses producen la mayor cantidad de leche. Esto sugiere que los productores pueden estar optando por tomar decisiones de desecho antes de que las vacas se vuelvan problemáticas, afectando las tasas de longevidad. Factores como mastitis, enfermedades y cojeras deben registrarse y utilizarse como referencia para tomar decisiones de desecho adecuadas.
Es fundamental asegurarse de que los trabajadores comprendan cómo ingresar datos en el sistema de registros del establo. Identificar áreas de mejora en la producción lechera y concentrarse en ellas como puntos clave, puede marcar la diferencia. Cualquier aspecto que se maneje correctamente, contribuirá en última instancia a una mejor longevidad de las vacas. “Los productores lecheros pueden y lograrán manejarse con éxito hacia el resultado que están buscando”, dijo la veterinaria. Si se busca más orientación, considerar la longevidad desde la perspectiva de un observador externo puede ser útil. Incorporar a alguien que no esté en el establo todos los días, podría ayudarle a identificar oportunidades de mejora que, en última instancia, harán que el hato sea más exitoso y duradero.
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