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No todas las cetosis son iguales

por Katelyn Allen


Comparado con el día anterior al parto, la necesidad de energía de la vaca se elevará en un 300% y los requerimientos de calcio en un 65% al día siguiente. Eso es como si un humano pasara de estar tumbado en el sofá un día, a correr dos maratones al día siguiente, explicó Luciano Caixeta, durante el seminario en línea de la Universidad Estatal de Pensilvania.

No es sorprendente que este cambio metabólico tan abrupto, genere la mayoría de las enfermedades en los primeros 30 días en leche. El monitoreo de la cetosis en vacas durante el periodo de transición, es importante porque hay muchos cambios en el cuerpo y el ambiente de la vaca.

Luciano Caixeta es profesor asistente en la Universidad de Minnesota y señaló que cuando la vaca necesita energía adicional, movilizará reservas corporales, generalmente a partir del tejido adiposo. Algunos de los ácidos grasos producidos serán oxidados parcialmente para producir cetonas. Esta es una función importante del organismo porque si el cuerpo no puede producir cetonas, entonces los ácidos grasos se acumulan en el hígado, reduciendo la capacidad de funcionamiento y producción de energía de otras células.

Junto con los signos clínicos como la reducción de apetito y pérdida de peso, un exceso de cetonas indica cetosis. Las vacas producen menos leche, tienen deficiencias reproductivas y más probabilidades de contraer otras enfermedades y ser desechadas.

La cetosis generalmente se mide por niveles de betahidroxibutirato (BHB) mayores a 1.2 milimoles por litro (mmol/L). Los niveles entre 1.2 y 1.9 mmol/L indican cetosis subclínica y más de 3 mmol/L es cetosis clínica.

Esa distinción determinará la forma en que se deben tratar los animales. Generalmente, se recomienda propilén glicol como una terapia de apoyo para ambos casos. En un estudio realizado en la Universidad de Cornell no se observaron beneficios de un tratamiento con dextrosa. Recomendaron utilizarla solamente para casos clínicos.

“Proporcionar dextrosa a las vacas caídas no es benéfico”, dijo el especialista, animando a los productores a discutir ese protocolo con su veterinario. “Lo más importante ciertamente es el propilén glicol”.

Por supuesto, un diagnóstico correcto depende de una prueba precisa. Las pruebas en sangre y orina para identificar cetosis se pueden realizar en el establo y proporcionar resultados rápidamente, aunque el análisis de sangre puede ser un poco más caro. Sin embargo, Caixeta señaló que las pruebas miden cetonas distintas. Las pruebas en sangre miden BHB, mientras que en orina se mide el acetoacetato. Las dos son eficaces cuando se sabe lo que se está midiendo.

Una buena meta es tener menos del 15% de las vacas con niveles de BHB por encima de 1.2 mmol/L. La mayoría de los casos de cetosis ocurren en los primeros 10 días en leche. En un estudio realizado por el equipo de Caixeta, observaron que algunas vacas con niveles altos de BHB, en la segunda semana de lactancia, no presentaban síntomas clínicos y tampoco hubo diferencias en producción de leche o desempeño reproductivo, cuando las compararon con vacas en niveles normales de BHB.

“Eso quiere decir que la cetosis afecta a las vacas de forma distinta”, dijo. A lo largo de la lactancia, las vacas comienzan a utilizar las cetonas de forma más eficiente para producir más leche. Si una vaca tiene un nivel alto de BHB, pero no se ve enferma, podría no ser motivo de preocupación.

“No todo el BHB alto es lo mismo. Es importante vigilarlo, como advertencia”, concluyó Caixeta, añadiendo que su equipo está investigando cuál nivel de BHB podría ser un buen indicador para identificar a las vacas que consiguen adaptarse bien a niveles altos de cetonas.

La autora es editora asociada de Hoard’s Dairyman


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