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¿Un futuro que no está congelado?

por Kylene Anderson. Editora de Hoard’s Dairyman


El nitrógeno líquido es una parte indispensable de la logística de la cadena de frío que ha permitido enormes avances genéticos en la industria lechera. A pesar de los riesgos de seguridad, la evaporación y la consecuente necesidad de rellenar los tanques, actualmente es indispensable para mantener congelados el semen y los embriones utilizados en inseminación artificial e implantación. ¿O quizá ya no?

Un grupo de investigadores en Japón ha estado trabajando para revolucionar tanto los estándares actuales de la logística de cadena de frío como las tecnologías de sexado de semen, con el objetivo de ampliar los beneficios del mejoramiento genético mediante inseminación artificial para pequeños productores de países en desarrollo.

Aunque todavía se encuentra en fase de investigación, se ha descubierto un método alternativo al sexado comercial de semen bovino. El método utiliza receptores “Toll-like” TLR7/8 para lograr la unión selectiva de espermatozoides de un sexo específico mediante la modificación de su motilidad, es decir, su capacidad de desplazamiento. Masayuki Shimada, investigador de la Universidad de Hiroshima y uno de los científicos involucrados en el estudio de esta técnica de selección de sexo, obtuvo una subvención de 1.8 millones de dólares de la Fundación Gates.

Shimada y su equipo también trabajan en una tecnología complementaria a este sistema de selección sexual: un sistema de almacenamiento de semen bovino que únicamente requiere refrigeración y elimina la necesidad de nitrógeno líquido. El método de almacenamiento en desarrollo permitiría conservar semen bovino a aproximadamente 5 °C, es decir, a una temperatura similar a la de un refrigerador convencional.

La tecnología está orientada a incrementar las oportunidades de mejoramiento genético para pequeños productores de ganado en países africanos y algunas regiones de India, donde las limitaciones propias de las zonas rurales poco pobladas y la disponibilidad de nitrógeno líquido dificultan la implementación de programas de inseminación artificial. Este no es el primer proyecto de la industria lechera financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates. La fundación ha participado en diversos proyectos del sector lácteo, incluyendo iniciativas destinadas a incrementar la producción de leche en Kenia.


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