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Ensilado de maíz y proteína cruda

por Joe Lawrence. Cornell Pro-Dairy


En artículos previos, Steve Martin ha señalado que no deberíamos pasar por alto los niveles de proteína en el ensilado de maíz cuando alimentamos a las vacas lecheras. Admito que, en el pasado, yo mismo he prestado poca atención a este nutriente. Con mi formación en agronomía, he tenido la oportunidad de estudiar el manejo del nitrógeno (N) en maíz. El maíz es una planta tipo gramínea y, como tal, la fertilización con N puede generar una respuesta positiva en proteína. Sin embargo, a diferencia de los forrajes perennes, la respuesta es bastante limitada y aplicar fertilizante nitrogenado adicional con el fin de elevar la proteína cruda, no resulta rentable. Para ser claro, el N debe manejarse de forma responsable para optimizar los rendimientos, ya que cualquier aplicación por encima de lo necesario para alcanzar ese rendimiento óptimo, no es económicamente ni ambientalmente recomendable.

En el pasado, mis colegas nutricionistas sugerían que el nivel de proteína del ensilado de maíz era demasiado bajo como para considerarlo realmente al balancear raciones. Martin propuso que este paradigma podría estar cambiando, dado el creciente nivel de inclusión del ensilado de maíz en las raciones. En otras palabras, aunque la proteína del ensilado de maíz sea relativamente baja, las tasas altas de inclusión altas pueden aportar una cantidad de proteína que vale la pena considerar.

Esto me motivó a revisar nuevamente nuestros datos de ensilado de maíz del programa de evaluación de híbridos de Nueva York y Vermont, así como de otros proyectos recientes, para ver si existía algún patrón. Agronómicamente, los datos siguen respaldando la falta de una relación significativa entre la fertilización nitrogenada de la temporada y el nivel de proteína cruda en el ensilado. Mediante un análisis observacional, se constató un patrón interesante: mayores promedios de proteína cruda en localidades con mejores indicadores de salud del suelo, independientemente de la fertilización nitrogenada aplicada durante la temporada. Se necesita más información para evaluar y confirmar la solidez de esta relación, pero potencialmente apunta a un beneficio adicional de las prácticas dirigidas a mejorar la salud del suelo.

Desde el punto de vista nutricional, fue interesante observar la variación en los niveles de proteína cruda entre híbridos. Como mencioné, aunque reportamos la proteína de cada híbrido en los ensayos, tradicionalmente he puesto poca atención a esa columna de datos. En los ensayos de híbridos, el objetivo es que las condiciones de cultivo y el manejo sean uniformes para todos los híbridos en un mismo sitio. Si todo lo demás es uniforme, entonces cualquier diferencia —o ausencia de diferencia— entre híbridos puede atribuirse directamente al híbrido. Quienes siguen este tipo de trabajo saben que, para muchos parámetros nutricionales importantes, las diferencias suelen ser mucho más marcadas entre localidades que entre híbridos dentro de una misma localidad, volviendo todavía más sorprendente encontrar diferencias en proteína cruda entre híbridos bajo un mismo manejo.

Nuestro programa de evaluación de híbridos para ensilado de maíz ha generado 46 combinaciones de localidad y año desde 2017 hasta 2025, y en cada sitio se evaluaron entre 30 y 40 híbridos. A partir de ahí, la diferencia promedio en proteína cruda entre el híbrido más bajo y el más alto dentro de una localidad, fue de 1.5 puntos porcentuales, con un rango de 0.93 a 2.27 puntos porcentuales.

Agronómicamente, una diferencia de 1.5 puntos porcentuales en proteína cruda es relevante, considerando que la mayoría de las muestras presentan valores entre 6% y 9%. Además, los estudios de dosis de nitrógeno suelen mostrar menos de una unidad de cambio en proteína al comparar desde cero hasta dosis muy elevadas. En otras palabras, el rango de variabilidad entre híbridos diferentes, cultivados bajo el mismo manejo, suele ser mayor que la variación generada por aplicaciones excesivas de fertilizante nitrogenado.

Advierto que no debemos sacar conclusiones definitivas a partir de esto, ya que en su mayoría son tendencias y observaciones. Lo comparto porque ciertamente sugiere que vale la pena seguir investigando. También es importante reconocer que lo que puede ser interesante desde la óptica agronómica no necesariamente tendrá un impacto directo en el animal. Las diferencias en proteína del ensilado de maíz dentro de la dieta siempre dependerán de la tasa de inclusión del ensilado y de los demás ingredientes de la ración.


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