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Micotoxinas: El enemigo invisible (2ª parte)

Redacción Hoard’s Dairyman en español


Los hatos que sufren de micotoxicosis aguda típicamente muestran pérdida de producción de leche, las vacas recién paridas tienen bajo rendimiento y muestran aumento en la incidencia de enfermedades. Frecuentemente, hay diarrea intermitente y algunas veces heces sanguinolentas u obscuras, pero por lo regular los síntomas son inespecíficos y se combinan con otras causas, haciendo que los cuadros clínicos sean confusos y complicados para distinguir de otras enfermedades. Los animales afectados por micotoxicosis pueden presentar un rango muy amplio de signos, como reducción en la ingestión de alimento, aumento de la cantidad de sobrantes en el comedero o rechazo total, apariencia desmedrada, pelo hirsuto, desnutrición evidente, enflaquecimiento desde leve hasta emaciación, reducción en la producción de leche o del aumento de peso y baja estatura en animales en desarrollo, incremento en abortos y mortalidad embrionaria, calores silenciosos, ciclos estrales irregulares, presencia de signos de estro en vacas preñadas (en el caso de la intoxicación por zearalenona), disminución en las tasas de concepción y los trastornos metabólicos asociados con el síndrome del hígado graso, como son retención placentaria, cetosis, mastitis, fiebre de leche y desplazamiento de abomaso.

En conclusión…

Las micotoxinas deben ser consideradas como factores primarios que provocan pérdida en la producción tanto de carne como de leche y aumentan la incidencia de enfermedades debido a inmunosupresión, alteran la utilización de nutrientes y la síntesis de proteína.

Los síntomas clínicos no específicos deben ser considerados siempre como un indicador de la posible presencia de micotoxinas y si no se tienen evidencias clínicas claras – o aún en presencia de ellas – siempre debe recurrirse al diagnóstico de micotoxicosis con la ayuda del laboratorio.

Tal vez la complicación más común a todas las micotoxinas es la inmunodepresión. Por ello es importante investigar su presencia cuando se observen problemas de baja resistencia a enfermedades o falta de respuesta adecuada a vacunaciones.

Siempre deben tomarse en cuenta los efectos sistémicos de las micotoxinas, así como el daño específico de tejidos, por ejemplo, siempre que haya trastornos reproductivos deben examinarse los parámetros reproductivos y siempre que haya problemas de ingestión de alimento y enfermedades metabólicas deben hacerse estudios más específicos, por ejemplo, histopatología de tejido hepático e intestinal linfoide en animales muertos o sacrificados.

Como el examen post mortem e incluso el histopatológico pueden no indicar nada más allá de irritación intestinal, edema o inflamación generalizada de tejidos, es conveniente recurrir a pruebas específicas. Algunas de ellas son las de la determinación de zeranol, un metabolito de la zearalenona en el suero sanguíneo de los animales sospechosos; otra prueba conveniente es la de la medición en la leche de la aflatoxina M1, un metabolito de la aflatoxina B1 y finalmente, como indicador indirecto, pruebas de funcionamiento hepático, como la medición de la actividad de las transaminasas hepáticas, por ejemplo, la deshidrogenasa láctica y la transaminasa glutámica oxalacética.

Como el diagnóstico clínico puede ser complejo, hay que establecer el diagnóstico diferencial, eliminando otras causas como agentes infecciosos, venenos y otras toxinas. Solicite a su médico veterinario que prepare unos cuadros de diagnóstico diferencial para descartar otras causas o encontrar causas coadyuvantes y concurrentes.

Es indispensable recurrir a los análisis de micotoxinas en alimentos terminados e ingredientes alimenticios. El muestreo es importante y tiene que ser repetido tomando porciones de alimento terminado si se usa una ración totalmente mezclada o de ingredientes, si se dan por separado. El muestreo de ingredientes requiere de la toma de muestras compuestas. En bodegas y silos tome muestras sobre todo de la superficie, las orillas y el piso, para integrar una muestra compuesta. Siga las instrucciones del laboratorio de diagnóstico para que la muestra sea válida para el análisis.


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