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¿Leche sobre carne?

por Kylene Anderson. Editora de Hoard’s Dairyman


Tanto en la industria de la carne como en la de la leche existen actualmente dos áreas de oportunidad, propicias para desarrollar ideas nuevas. Desde la perspectiva del sistema de engorda tradicional, el número históricamente bajo de vacas en el hato de carne norteamericano significa que cuentan con menos hembras de reemplazo disponibles. Si a esto sumamos las señales del mercado que incentivan a los hatos lecheros a no conservar todas las becerras como reemplazos sino enviarlas al corral de engorda, es muy probable que la reorganización del hato de vacas de carne tome algún tiempo.

En segundo lugar, la becerra Jersey cruzada con ganado de carne no posee la genética ideal para la engorda. El tamaño de la estructura corporal, la conformación ósea y el crecimiento más lento de las hembras de cualquier raza, y más aún cuando tienen 50% de genética Jersey, representan un desafío para la cadena de producción de carne, algo que se ha reflejado de manera generalizada en los precios que han recibido los establos Jersey por estos animales.

Entonces, en lugar de enviar a estas hembras para engorda, Grady Auer, gerente general de National All-Jersey Inc., se planteó la pregunta: “¿Podría la F1 (Jersey × raza de carne) convertirse en la madre del futuro hato de ganado de carne de Estados Unidos?”

Las ideas de Auer cambian la perspectiva sobre la becerra cruzada Jersey x raza de carne. En vez de considerarla un animal terminal la considera un animal materno, además de que ofrece algunos beneficios adicionales, entre ellos:

Una vaca eficiente para el productor de ganado de engorda, que:
• Pesa varios cientos de kilogramos menos que la vaca de carne promedio actual.
• Requiere diariamente menos alimento.
• Posee una fertilidad excelente y puede producir un becerro cada año.

Beneficios que la raza Jersey aportaría al sector:
• Pesos moderados al nacimiento y facilidad de parto conocida.
• Buena producción de leche.
• Pubertad temprana.
• Longevidad.

Aunque Auer reconoce que es necesario realizar más investigaciones para comprobar el desempeño de la canal, la longevidad de las vacas y el retorno económico general de este nuevo sistema de cruzamientos, existen beneficios potenciales que podrían resultar favorables tanto para la industria lechera como para la industria de la carne. Si la investigación y la aplicación comercial confirman estas ventajas, este enfoque podría transformar un desafío en una oportunidad.


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