

El flujo o rotación de la sala de ordeño se define como el número de vacas ordeñadas por hora. Otra forma de medirlo es mediante el número de ciclos completos, es decir, ambos lados de la sala, que se realizan por hora. Una manera de calcular el flujo de la sala de ordeño consiste en medir el tiempo transcurrido desde que un lado de la sala inicia una etapa específica de la rutina de ordeño hasta que esa misma etapa comienza en ese mismo lado durante el siguiente ciclo. Por ejemplo, si transcurren 14 minutos entre la salida de un grupo de vacas del lado izquierdo de la sala y la salida del siguiente grupo de ese mismo lado, el flujo o rotación es de 4.3 ciclos por hora (60 minutos por hora divididos entre 14 minutos por ciclo = 4.3 ciclos por hora). Como referencia, las salas de ordeño eficientes realizan 4 a 5 ciclos completos por hora.
Dentro de la glándula mamaria existen dos reservorios de leche. El primero está constituido por la leche contenida en la cisterna de la ubre, que puede extraerse fácilmente mediante la presión negativa generada por la máquina de ordeño. El segundo corresponde a la leche almacenada dentro de los alvéolos de la glándula mamaria, cuya extracción depende de la acción de la oxitocina, hormona que estimula la contracción de las células mioepiteliales de la glándula mamaria. La contracción de estas células genera un aumento de presión que provoca la eyección de la leche hacia la cisterna de la ubre.
La estimulación táctil durante la preparación de la ubre antes del ordeño, combinada con el momento adecuado para colocar las unidades de ordeño, es esencial para lograr una eyección rápida y constante de la leche almacenada en los alvéolos. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Cornell (Wieland et al., 2022) reportó flujos de leche de 0.9 kg por minuto durante los primeros 15 segundos del ordeño, que posteriormente aumentaron a un valor entre 3 y 4 kilos por minuto. Sin embargo, el mismo estudio encontró que algunas vacas presentaron flujos alrededor de 1.6 kg por minuto entre los 30 y 60 segundos después de iniciado el ordeño. Esta disminución del flujo, conocida como eyección retardada de la leche, ocurre cuando la leche de la cisterna se agota antes de que la leche alveolar haya sido transferida a la cisterna de la glándula, provocando una disminución temporal del flujo de leche.
De acuerdo con los investigadores, son necesarios de 15 a 30 segundos de estimulación de los pezones, seguidos de un periodo de espera de 30 a 60 segundos, para conseguir un tiempo total de preparación de 60 a 90 segundos, con el fin de obtener una adecuada bajada de la leche, mantener un flujo constante y reducir el riesgo de una eyección retardada de la leche. Además, existen datos que muestran que las vacas que reciben poca o ninguna estimulación antes del ordeño presentan flujos de leche menores, en comparación a aquellas que sí recibieron estimulación previa al ordeño.
Para más información sobre este tema, solicita nuestros números de Hoard’s Dairyman en español donde aparecen los artículos siguientes:
“Todo está en cómo fluye” Wieland, et.al., enero de 2022.
“¿Despuntar o no despuntar?” Paola Bacigalupo Sanguesa, junio 2026.
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