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¿Es el momento de disminuir la proteína cruda en la ración?

por Steve Martin. DNMCMILK


Por más que destaquemos con entusiasmo la capacidad de las vacas lecheras para transformar ingredientes de baja calidad nutricional en sólidos de leche de alto valor alimenticio, nunca podremos presumir de hacerlo con una gran eficiencia. Es cierto que las vacas pueden aprovechar proteínas con un perfil de aminoácidos (AA) poco equilibrado, combinarlas con carbohidratos, agregar algún tipo de forraje y, casi de manera milagrosa, producir proteína de alta calidad para alimentar a una población creciente. Por su parte, los cerdos y las aves no pueden realizar este proceso de revalorización biológica con la misma eficacia. Sin embargo, en el concurso de eficiencia alimenticia, nuestra apreciada vaca lechera no ganará ningún premio.

Pensemos en los rumiantes silvestres o en las vacas de carne criadas en pastoreo extensivo, parientes de las modernas vacas lecheras. Su capacidad para adaptarse a una amplia variedad de niveles de proteína en la dieta es una gran ventaja. En estos animales, el suministro de proteína microbiana suele ser suficiente para cubrir sus necesidades. Sin embargo, con la genética lechera moderna, alcanzando niveles cada vez más altos de producción de leche y de sólidos, es necesario ajustar con mayor precisión este sistema para mejorar su eficiencia.

En mi trabajo como asesor tengo la oportunidad de revisar dietas de establos lecheros de distintas regiones de Estados Unidos, y es evidente que tanto productores como nutriólogos siguen estrategias diferentes. Debo admitir que no existe una "mejor práctica" única, y muchos enfoques pueden estar plenamente justificados. No obstante, en términos generales, es recomendable continuar con la tendencia de balancear raciones para vacas en producción con un menor contenido de proteína cruda.

El nitrógeno de urea en leche cuenta la historia

No recuerdo todos los detalles, pero una conversación con una persona muy familiarizada con los niveles de nitrógeno de urea en leche (NUL) a lo largo de distintas regiones de Estados Unidos, me confirmó prácticamente lo que esperaba, aunque de forma más marcada. Como recordatorio, el NUL es un indicador de la eficiencia con la que un hato convierte la proteína de la dieta en proteína de la leche. En general, un NUL más bajo refleja una mayor eficiencia.

Con diferencia, el noreste de Estados Unidos presentó el promedio de NUL más bajo. Conforme uno se desplaza hacia el oeste, los valores de NUL aumentan. Si se realizara una encuesta entre productores lecheros y nutriólogos, acerca de las estrategias que emplean para formular raciones con menor contenido de proteína, los resultados probablemente seguirían el mismo patrón. Esto no sorprenderá a quienes conocen el tema, aunque la magnitud de las diferencias sí me llamó la atención.

Continúa en el Blog 3…


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