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Utilice el nombre correcto de las enfermedades

por Katelyn Allen


En cualquier enfermedad, la detección oportuna es crítica para minimizar su impacto. Eso requiere habilidad para reconocer que algo está mal, saber cómo definir y evaluar la situación.

A menudo, se presentan enfermedades en las vacas lecheras al inicio de la lactancia y en general, es difícil registrar con exactitud lo que está pasando en una recién parida. Para cuidar mejor a ese animal y a otros que experimenten síntomas similares en el futuro, es necesario establecer y enseñar los signos de las enfermedades más comunes a todos los que trabajan con el hato, y así conseguir métodos de tratamiento más eficientes, dijo Adrián Barragán, veterinario especialista de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Para tener protocolos bien desarrollados, adecuados y útiles, necesitamos definiciones exactas de la enfermedad, expresó Barragán durante un seminario en línea. Eso no significa necesariamente que cada establo defina las enfermedades exactamente de la misma forma, pero todos en el establo deberían identificarlas y registrarlas de forma similar.

El veterinario es un recurso valioso para delinear los parámetros que definen las enfermedades, dijo Barragán. Una vez que se establecen, es necesario entrenar a los empleados para que todos conozcan la definición y cómo tomar nota en el sistema de registros del establo. Sin esas explicaciones exactas, será difícil registrar tendencias a largo plazo, estar alerta cuando ocurre el problema y saber cómo manejarlo. “Solucionar el problema es una pesadilla cuando no sabemos lo que está pasando porque no registramos los datos” explicó Barragán.

Las enfermedades uterinas tienen una ocurrencia elevada al inicio de la lactancia, y a menudo, cambios pequeños pueden ser difíciles de observar, produciendo problemas significativos a largo plazo. Los desórdenes uterinos más comunes que Barragán recomienda definir son retención placentaria, metritis, endometritis y piometra.

Algunas de estas condiciones son más fáciles de definir e identificar que otras. Mientras que una retención placentaria puede tener una definición bastante directa, evaluar la descarga vaginal para diagnosticar metritis, y determinar si es un caso clínico o sistémico (descarga con fiebre, depresión y caída en leche) es más complejo.

Como punto de partida, el veterinario dijo que, si se revisa a las vacas entre los días 4 y 10 de lactancia, podrán registrarse la mayor parte de casos de metritis. Entonces deberá determinar si registra los casos como clínicos o sistémicos, y si lo hace, cómo se van a distinguir. Por otro lado, la endometritis a menudo se identifica entre los días 24 y 30 en leche.

La piometra incluye acumulación de fluido en el útero, cierre del cérvix y presencia de cuerpo lúteo, esta condición no es frecuente en los establos, de modo que una elevación en la incidencia podría indicar un problema del periodo de transición.

Barragán explicó que las enfermedades también pueden indicarse por factores iniciales o consecuentes. Los factores iniciales causan el evento, por ejemplo, una condición corporal elevada en el periodo seco que produce problemas en el parto. Los factores consecuentes, ocurren después de que ha sucedido un evento importante. Por ejemplo, una caída en producción, reproducción deficiente o pérdida de peso.

Saber cómo categorizar los factores consecuentes de una enfermedad definida previamente, ayuda a la recuperación rápida de la vaca. Y con más registros adecuados, será posible identificar ciertas tendencias o factores causantes, para prevenir las enfermedades en el futuro.

La autora es editora asociada de Hoard’s Dairyman


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