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La proteína trae instrucciones nuevas

por Ben Laine. Analista económico de Terrain


En 2014, el precio de la grasa de la leche experimentó un auge económico importante, debido a un cambio en la tendencia de consumo (¿recuerda la famosa portada de la revista “Time” con el título “Eat Butter”?) El público en general, comenzó a buscar más mantequilla, leche entera y otros productos lácteos con su contenido natural de grasa. Los consumidores querían mantequilla y elevaron el valor de esta materia prima. Eso incrementó el valor de la grasa en el pago por la leche y dio paso a varios años de aumento del contenido de grasa en la leche producida en los establos, gracias a cambios en genética, alimentación y manejo. Los incentivos funcionaron.

Actualmente, estamos atravesando un cambio que se siente muy similar, pero ahora con la proteína. Sin embargo, a diferencia del auge de la grasa de la leche, la estrategia a nivel de establo es mucho menos evidente.

¿Más proteína es la respuesta a una mayor demanda de proteína?

La fuerte demanda de proteína está transformando los mercados lácteos, aunque todavía no está claro si la respuesta adecuada para los productores consiste simplemente en producir más proteína en la leche.

Los consumidores parecen no tener proteína suficiente. Sin embargo, el mercado no ha dejado de demandar mantequilla ni otros productos derivados de leche entera. La mezcla de productos lácteos destinados al mercado, sufrirá ciertos ajustes, con nuevas oportunidades centradas en la proteína, mientras que algunos productos tradicionales podrían enfrentar dificultades.

Cuando la mantequilla experimentó su auge a mediados de la década de 2010, la necesidad de producir más grasa en los establos era evidente, y los incentivos económicos hicieron que eso ocurriera. En lo que va de 2026, el valor de la proteína ha promediado 5.11 dólares ($) por kilogramo, prácticamente igual al promedio de $5.15 registrado entre 2015 y 2025. Aunque es evidente que los consumidores demandan más proteína, el pago por la leche todavía no ofrece incentivos claros para realizar cambios importantes. Si el auge de la proteína continúa, las plantas procesadoras podrían desarrollar mecanismos para que los establos recibieran incentivos por una mayor producción de proteína. Por ahora, eso no está sucediendo.

Un reequilibrio en el portafolio de productos lácteos

El auge actual de la proteína tiene más que ver con que el sector de procesado, que está gestionando un reequilibrio en su portafolio de productos lácteos. Este fenómeno parece representar un beneficio neto para los productores, pero eso no significa que mañana mismo deban modificar el manejo de su hato para buscar maximizar la producción de proteína.

Los mercados todavía están determinando cuál es el destino de mayor valor para la leche. El crecimiento de los productos a base de proteína de suero, del yogurt griego y del queso cottage, ha generado oportunidades nuevas. Sin embargo, orientar una mayor proporción de ciertos componentes en la leche hacia determinados productos, tiene implicaciones para otros productos y subproductos, como el queso y la leche descremada en polvo. Por ejemplo, no es posible producir proteína de suero sin fabricar queso. Asimismo, la elaboración de otros productos de consumo con alto contenido de proteína redujo la disponibilidad de leche descremada en polvo a principios de este año, impulsando el precio de esa materia prima a niveles muy elevados, antes de que recientemente volviera a descender hacia valores más normales.

Es momento de revisar su estrategia de componentes

Es probable que la grasa y la proteína continúen alternando su valor mientras el sector procesador se adapta a este nuevo paradigma centrado en la proteína. En lugar de considerar los componentes como algo que simplemente debe producirse en mayor cantidad, quizá por el momento la mejor estrategia sea reevaluar los costos y beneficios de la estrategia actual y verificar que las inversiones realizadas anteriormente para aumentar los componentes sigan generando un rendimiento económico.

El auge de la grasa de la leche enseñó a los productores que es posible incrementar la producción del componente que el mercado demanda. El auge de la proteína probablemente seguirá un camino diferente. En esta ocasión, el éxito podría depender menos de maximizar un solo componente y más de optimizar el equilibrio entre grasa, proteína y los costos necesarios para producir ambos.

Para recomendaciones específicas sobre este tema, no se pierda los artículos de:

Mike Hutjens “Manejando los componentes de la leche”, en el número de junio de 2026 de Hoard’s Dairyman en español.
Steve Martin “Impulse la proteína de la leche con un mejor procesado del maíz” y John Goeser “El juego de grasa contra proteína”, en el número de agosto de 2026 de Hoard’s Dairyman en español.

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