Boletín Hoard's Dairyman en español


Una mesa para dos (becerras)

por Abby Bauer




A través de la investigación y la experiencia práctica, seguimos aprendiendo más acerca de los beneficios del alojamiento social para las becerras. Existen pruebas de que el contacto social es deseable, también desde la perspectiva de la becerra.

En el seminario en línea de Hoard’s Dairyman durante el mes de julio, Emily Miller-Cushon, profesora asociada de la Universidad de Florida, habló acerca de las becerras y el alojamiento en grupos. Dijo que las investigaciones han demostrado que las becerras alojadas individualmente intentarán socializar con otras becerras, y las alojadas en grupo escogerán pasar más tiempo con las compañeras que les son más familiares.

Esto es cierto incluso cuando las becerras están comiendo. En un estudio realizado por Miller-Cushon, la mitad de las becerras se alojaron individualmente antes del destete, mientras que el otro grupo se alojó en pares. Después del destete, todas fueron puestas en parejas.

Dos semanas después, colocaron una barrera en el corral para crear dos estaciones de alimentación. Cada becerra podía escoger entre comer de un balde que se encontraba continuo a otro de su compañera, o comer en un balde aislado. En la siguiente fase del estudio, quitaron uno de los dos baldes continuos. La becerra podía comer con su compañera en un mismo balde o comer sola en el balde aislado. Resultó interesante que más de la mitad del tiempo, la becerra escogió comer con su compañera, aún cuando tenían que compartir el mismo balde.

Las becerras que en un principio estuvieron alojadas individualmente, escogieron comer con una compañera casi el 60% del tiempo. Las becerras alojadas en pares desde el comienzo, estuvieron comiendo en pareja más del 75% del tiempo. Miller-Cushon señaló que estas respuestas son razonables porque las becerras forman vínculos sociales, y podría sugerir que la preferencia de alimentarse en grupo será mayor en las becerras que se crían de esa forma.

Dicho esto, la alimentación en grupo tiene pros y contras. “El efecto del contacto social en el comportamiento de alimentación es un beneficio real del alojamiento social, pero trae algunos problemas que deben manejarse en forma eficiente”, explicó Miller-Cushon.

Dijo que el contacto social en las primeras etapas de vida incrementa el deseo de las becerras de comer alimentos nuevos y estimula la ingestión de sólidos en general. Ver a otra becerra comiendo puede animar al resto a incorporarse y comer también. Sin embargo, el deseo de comer juntas también puede ser un estorbo.

“Ya que estas becerras quieren comer juntas, puede haber problemas de competencia”, dio. “Hemos visto eso cuando empezamos a restringir los espacios de comedero para las becerras”. Explicó que aumentar el número de becerras por comedero puede provocar una tasa de ingestión más rápida, más tiempo de espera para acceder al comedero, y desplazamientos y molestias más frecuentes al comer.

Miller-Cushon dijo que, a pesar de estos comportamientos, resultado de la competencia en el alimentador o en el comedero, nos estamos dando cuenta que las becerras aún intentan comer juntas. Esto podría provocar una reducción en la ingestión de leche y avala la necesidad de más chupones por corral o menos becerras por alimentador.

El seminario en inglés está disponible en el siguiente link:

https://bit.ly/2J9A6Ki


Y es patrocinado por Agri-Plastics, el especialista en cunas para becerras.
La autora es editora asistente de Hoard’s Dairyman.


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